Recuerdo tener solo unos años de edad y estar sentada junta a papá en casa viendo “Tora, Tora, Tora!” y preguntarme porque la gente se lanzaba a la guerra de manera tan abierta. Luego crecí y entendí mucho mejor el contexto.

Encuentro en las figuras de Güerin, Goeth, Hitler, etc., villanos que son enfermizos y esquizoides, y aún más terribles por el hecho de haber existido. Sin embargo al ver estas películas es difícil no dejarse engatusar por el discurso patriotero que estos guiones tienen; fácil alemanes malos, gringos buenos.
Más allá de eso creo que también la Segunda Guerra Mundial le quito para siempre la inocencia al hombre.

“Schindler’s List” muestra la terrible deshumanización del hombre por el hombre, vasta ver la terrible escena en que Amos Goeth (interpretado magistralmente por Ralph Fiennes), se levanta a practicar tiro con los prisioneros de Auchwitz – Birkenau. “Enema at the gates” nos enseña como los medios pueden levantar o tirar la moral de un país en guerra. “Casablanca”, cómo la guerra se abre paso para destruir el amor.
Estas películas que narran ese espacio de tiempo después del New Deal de Roosvelt, con los bailes swing de Louis Armstrong, donde los helados valían 15 ctvs. , donde el horror y los actos más perversos eran justificados en el laboratorio del doctor Menguele.
Soy firme creyente del karma y dharma, de la acción y la reacción, y creo que tras el terror, la gente necesitaba distraerse de la guerra fría con las películas simples y de vainilla como “Bell, Candel and Book”. La sociedad ya no quería pensar en la oscuridad de la psique humana.

Me gustan estas películas porque cumplen una función primordial: NO OLVIDES EL PASADO. No olvides que la hemos jodido, porque quien olvida, repite. Y eso no lo puede soportar la humanidad.
“Play it again, Sam!”
R&R
La Cinéfila